La Peña de Temaca
La Peña de Temaca
Por el Pbro. Alfredo R. Plascencia.
Mi pena esta cenida
de su eterno esplendor. Las flores blancas
que tapizan su clamide y la bordan
beben la juventud de sus entranas.
Que conque me proscriba y me destierre…!
Que conque sea la gigantesca lapida
del temprano sepulcro en que ateridos,
vendran mis huesos a dormir manana…!
Mi pena se ha vestido
de flores muy azules y muy blancas
que al brotar a la luz de entre sus grietas
bebieron de su jugo y de su savia.
Las interperies llegan y se entumen,
nacen los muchos tiempos y se pasan…
y ella… siempre es la misma: ni la rinde
ni la encorva su vida legendaria.
Mi pena esta cenida
de brotes nuevos y de rosas blancas,
que beben de su jugo
y apuran de su savia.
II
Roca en eterna floracion, contesta:
a donde estan tus aguilas…
Tus aguilas enormes genitoras
de las que anidan hoy entre tus abras…
Pasaron tan de prisa
como el vuelo sin rastro de las alas,
y como inmensas rocas al abismo
por el golpe de un rayo, despenadas.
Tus troncos, de una edad, como de piedra,
que las vieron ayer, apenas alzan,
el fardo enorme de sus muchos tiempos,
las obscuras cabezas quebrantadas.
oh…! mi pena esta muy joven
y tiene el corazon lleno de savia…
Mi pena esta cenida
de brotes nuevos y de rosas blancas.
Ill
Feliz el que contrito
de la senda que anduvo, la desanda,
y borra la senal y hasta el recuerdo
de las viejas pisadas.
oh…! bienaventurado el que medita
lo que los hombres y los tempos cambian,
y olvida el esplendor de las ciudades
por la dulce quietud de las cabanas.
Para que es una noche sin estrellas…
y un cielo para que, sin alboradas…
De que sirve un Calvario
sin redencion, sin Cristo y sin alianza…
Yo en mis suenos de loco, si es un loco
quien va buscando la quietud del alma
abri mi corazon ante el olvido
y “entra” -le dijo- “pasa”…
Y el entro y soy feliz; todo lo tengo:
soy el amo y el rey de estas montanas,
Va el olvido en mi torno
?y mas cerca mi paz dentro del alma…!
IV
Oh…! Bienaventurado el que ha sentido
lo que los tiempos y los hombres cambiasn,
y borra la senal y hasta el recuerdo
de las viejas pisadas…!
Quien mas feliz que yo… No es por ventura
resurreccion gigante esta que pasa
por mi mente de bardo y por mis ojos
De atomos de oro empapanse las frondas,
y se inundan de fuego las montanas,
y cantan alumbrados los torrentes
y la roca palpita y la hondonada.
Hay musica en los nidos
que aprendieron y saben las calandrias,
y canciones de amor que el viento deja
prendidas al juncal o entre las canas.
Quien canta alla… saludan los gananes
a la vida que se alza.
Brotan a flor los germenes primeros
en las tierras aradas.
Y yo canto tambien. Vueltos los ojos
a la parte del cielo que se inflama,
bebo su eterna claridad y alumbro
los desiertos del alma.
Y me paro a cantar y las estrofas
que sorprendo en el arpa
saben de las ternezas que se dicen
en los nidos despiertos de las calandrias.
?Os extrana mi cambio…? No os extrane…
Me puse a ver despacio como cambian
los hombres y los tiempos y las cosas,
y como hacen traicion y como enganan.
Y torci la vereda que traia
y la cambie por esta en que no andan
sino mi hermano Olvido, que me sigue,
y la musica grande de mi alma.
V
Oh…! mi pena que canto!
de la tumba florida en que manana,
mis huesos quebrantados,
su sueno dormiran que no se acaba.
Si no es mentira que los muertos vuelven
y en el silencio de las noches anda,
volvera el sonador mudo y envuelto
en el sudario de tus brumas blancas,
y escribira en los troncos y en las flores,
que tu clamido bordan y engalanan,
las estrofas de amor que le inspiraste
y que dejo al morir, nomas pensadas.