SOLIDARIDAD CON TEMACAPULIN
December 16, 2009 2:26 pm PresaLes agradeceré le den un espacio a este pequeño escrito. No me pude quedar callado despues de saber el crimen que van a cometer.
Ahora en Oaxaca sabemos que Temacapulín es un pequeño pueblo enclavado en Los Altos de Jalisco, apenas hace unos meses conocimos sus calles empedradas, muchas de sus casas en ruinas, su vieja y bella basílica y sus edificios coloniales, un ambiente que nos recordó de inmediato la atmósfera irreal y misteriosa de Comala de Juan Rulfo. Nos pareció que el tiempo se había detenido ahí desde hace muchos años. Nos dijeron que ahora viven en el pueblo sólo unos pocos centenares de habitantes, ya que la mayoría de su gente había emigrado buscando la vida en ciudades como Guadalajara, Monterrey y Tijuana. Otros muchos de los hijos ausentes, como llaman a los migrantes, están ahora en los Estados Unidos, principalmente en California.
En voz de su cronista, nos enteramos que Temaca cuenta con una larga historia, ya que tuvo un primer poblamiento allá por el siglo VI y que sus antiguos habitantes, los pueblos cazcanes y tecuexes, lograron en 1541 derrotar al sanguinario capitán español Pedro de Alvarado. Con orgullo, nos platicó en una pequeña fonda y acompañados de una cerveza, que estos pueblos mantuvieron durante muchos años una férrea resistencia en contra de los invasores europeos y nutrieron las huestes de Tenamaxtli en la llamada guerra del Mixtón. Que los abuelos de sus abuelos fueron derrotados por los españoles y, una vez sometidos, muchos de ellos fueron enviados en calidad de esclavos a las minas de plata de Zacatecas y Guanajuato, donde fueron exterminados. Por ello, todavía entre los pueblos alteños se llama a los nativos de Temaca como “los indios”.
Al paso de los años, y ya en la época colonial, Temaca fue declarado como República indiana y tiempo después su gente participó activamente en la guerra de Independencia, esta tradición liberal la mantuvieron y a diferencia de otros pueblos alteños, los pobladores de Temaca no se sumaron a la llamada Cristiada. Ahora, en los periódicos aparece cada vez más el nombre de este pequeño y casi desconocido poblado, gracias ya no sólo a su Cristo de la Peñita y a sus numerosos manantiales y balnearios. Ahora es cada vez más conocido por la tenaz resistencia de su gente, quien se opone a la desaparición de su pueblo bajo las aguas de la represa El Zapotillo. Esta gigantesca obra hidráulica la pretenden construir el gobierno de Jalisco y la Comisión Nacional del Agua (CNA), en contubernio con grandes empresas constructoras en busca de beneficiar principalmente a industriales y fraccionadores de León, Guanajuato.
Según el proyecto elaborado por la CNA, esta represa contará con una cortina de 105 metros de altura y almacenará 911 millones de metros cúbicos de agua provenientes del río Verde y su embalse inundará casi 4 mil hectáreas, borrando del mapa a tres poblaciones: Acasico, Palmarejo y Temacapulín. La resistencia pacífica de sus habitantes se ha expresado desde el año 2005 y ha venido creciendo en la medida de que los atropellos gubernamentales se han incrementado.
Los opositores a la presa han denunciado que el gobernador del estado, Emilio González, sólo los ha engañado, ya que se comprometió a organizar una consulta en torno a la obra y nunca la convocó, negándose además a recibirlos; de Luege Tamargo, titular de la CNA, sólo han recibido amenazas, ya que en tono autoritario les dijo que la “presa va porque ya lo dijo así el presidente Calderón”.
Sabemos que desde hace años, los pobladores de Temaca han vivido en la angustia, la zozobra y han sido sometidos a numerosas presiones y maniobras por parte de los funcionarios de los gobiernos estatal y federal. Recientemente el titular del Consejo Estatal del Agua de Jalisco, César Coll Carabias, trató infructuosamente de criminalizarlos, argumentando que los opositores a la presa estaban agrediendo a las personas que estaban a favor de la misma. Con el fin de debilitar al movimiento, el sacerdote Gabriel Espinoza, quien se había destacado en las acciones de resistencia pacífica, fue removido y trasladado por órdenes de la jerarquía católica a una parroquia distante.
Una noche del pasado mes de junio, cuando caminaba por las solitarias calles de Temaca, me encontré con una anciana sentada a la puerta de su casa, ella me dijo con voz entrecortada que estaba vieja y cansada, muy triste y atemorizada, pues tenía miedo de que la sacaran de su casa y la llevaran a un lugar desconocido, lejos de sus recuerdos y de sus muertos; me despedí sin siquiera saber qué decirle. Al retirarme, alcancé a oír como un susurro que me decía, “no dejaré que me lleven, aquí nací y aquí me voy a morir”. La resistencia de la gente de Temaca en contra de este megaproyecto ha venido siendo acompañada principalmente por algunas pequeñas organizaciones ciudadanas y ambientalistas de Jalisco y algunas más del país que han constituido el Comité Salvemos a Temacapulín, Acasico y Palmarejo. También en diferentes partes del mundo se empiezan a levantar voces demandando la cancelación de esta obra, que agravia a la población local, destruye un invaluable patrimonio cultural y trae consigo graves impactos ambientales. Sin embargo, sabemos bien que es necesaria una gran movilización ciudadana para frenar la locura que significa el desaparecer estos viejos pueblos, para detener la imbecilidad que representa ahogar lugares cargados de historia y de belleza.
Desde Oaxaca, donde bien sabemos lo que sufre la gente cuando le inundan su pueblo, me pregunto: ¿qué hace falta para que los jaliscienses despierten y detengan este acto de barbarie? A casi mil kilómetros de distancia me cuestiono: ¿cómo es posible que permitan la destrucción del patrimonio arquitectónico de Jalisco, por el interés y capricho de gobernantes sin escrúpulos, con fama de alcohólicos y groseros? ¿Cómo es que permiten que desalojen a sus paisanos, con tal de que empresarios de Guanajuato y políticos de Jalisco hagan sus negocios con el agua del río Verde?
Este atropello en contra de la gente de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, este gran negocio de los señores del poder, sólo podrá ser detenido a través de acciones amplias de protesta que hagan entender a los funcionarios panistas que no son los dueños de Jalisco. Disculpen mi palabra, pero aunque a algunos no les guste, desde Oaxaca les digo: Temaca no debe morir. Temaca merece ser salvado y para ello es necesario poner ya manos a la obra, porque el tiempo se agota, se termina. Gracias
Carlos Beas Torres

Rigo :
Date: December 28, 2009 @ 2:28 pm
Gracias por tus palabras claras, y estas en toda la razon un pueblo come este no deve ser explotado de la manera que nuestro govierno pobre esta actuando hacia este bello y pintoresco pueblo que en realidad es una joya en nuestro pais que mucha gente no ha alcanzado a descubrir, pero estamos dispuestos a trabajar y hay vamos agarrados de la mano hacia vencer el Goliat que esta por delante, pero con la ayuda de Dios y el celo de los habitantes e hijos aucentes lograremos la victoria; y por supuesto gracais a los que contribuyen y ponen su grano de arena, aun que no son habitantes de Temaca pero reconosen que son parte de reino de Dios y parte de la madre naturaleza y defienden la naturaleza al igual que a la humanidad como humanos que son y no como el govierno que es